. : : Más allá del hielo : : .

Ayer tuve una experiencia mística fumando cannabis...
Soy un anciano esquimal, soy muy viejo y ya estoy preparado para mi muerte. Es invierno y sopla un fuerte viento cargado de nieve, la ventisca no me deja ver bien, el dia es oscuro, gris, hostil... Mis familiares y amigos salen fuera de sus cabañas o tiendas para decirme su último "adios". Ni en sus caras ni en la mia hay amargura o tristeza. Mi destino es internarme en los hielos e ir en busca de mi muerte, no debo hacer de mi una carga para los mios, y como hicieron mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre, yo también he de ir. Ellos me estarán esperando.
Cojo un morral de piel vacío (no se porque) y un palo en el que apoyarme. Hace mucho frio, la niebla es muy cerrada y el viento pega la nieve a mi abrigo. Mis pensamientos oscilan desde mis tiempos de infancia, los dias de caza, el abandono de mis seres queridos, la incertidumbre de lo "porvenir"...
El frio me debilita rápidamente, llevo andando horas entre la niebla, todo es blanco y gris, espeso y frio. Me cuesta mucho continuar caminando, mi mente deja de centrarse en mi y extraños pensamientos me llegan. Siento que estoy entrando en "esferas" desconocidas y el miedo se me apodera.
De pronto veo tres siluetas oscuras entre la penumbra... el viento sigue soplando. Son mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre que vienen del "más allá" para acompañarme en este trance. Me siento como un niño ante un misterio pero ellos me dan sosiego y cobijo.
Arrecia la nieve y la niebla, me uno a ellos y me dan la mano... de repente un dolor muy extraño invade mi cuerpo, como si me clabaran un millón de agujas al mismo tiempo. Noto un intenso fogonazo de color azul... parte de mi cuerpo consciente se da cuenta y me emociono, me recorren el cuerpo pequeños temblores y siento una alegría inmensa, una gran emoción de júbilo.
El azul, que tiene como aguas, se mezcla con amarillos... y dan forma a una especia de membrana que rasgo y en la que penetro súbitamente. Estoy en un inmenso espacio esférico que parece perderse en una lejanía borrosa. Es como el interior de una vasija ovoide "cósmica", las paredes se forman con esferas humanoides, son caras pero sin rasgos perfectamente definidos, todas son de tonalidad anaranjado y hay miles, millones... miradas que se pierden en las paredes más lejanas del cuenco.
Cuando paso del resplandor azul al "cuenco" noto una ligera resistencia que pronto se vence. Al entrar, todas las esferas-rostro me reciben gritando y pronunciando extrañas palabras o cánticos que no logro descifrar.
La alegría que siento no tiene parangón en la Tierra, he olvidado completamente mi existencia material. Me siento acompañado por todas las almas humanas que han sido durante miles de años, desde el principio de los tiempos... ¿la unidad?
Todo este interior brilla con una luz dorada.
* Comentario breve a la experiencia.
Cada persona, en cada momento es capaz de recordar lo que ha sucedido y de percibir cuanto está sucediendo en cualquier parte del universo. La función del cerebro es protegernos, impedir que quedemos abrumados por esta masa de conocimientos. Todos formamos parte de esta Inteligencia Libre, en la cual todas las mentes de todos los tiempos permanecen conectadas... esto era, al menos, la Teoría que Henry Bergson defendía.
Yo, gracias a la llave química del THC, accedí a los últimos recuerdos y el paso al "más allá" de un anciano esquimal... puesto que todas sus vivencias están grabadas en algún lugar de la Inteligencia Libre.

andrea dijo
me parese mu bien que seas furte ante ese frio
4 Diciembre 2005 | 06:17 PM